UN ESPACIO PARA DESPLEGAR ALAS Y EMPRENDER VUELO,EN LA BÙSQUEDA INCESANTE DE MI PROPIO SER.
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jueves, 26 de julio de 2012
martes, 12 de junio de 2012
SUPERANDO TRISTEZAS
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| PAPÁ EN EL FUNDO NARANJUELO |
SUPERANDO TRISTEZAS
Dicen que soledad significa estar solo, sin compañía; entonces... ¿qué es esto que siento ahora, cuando aparentemente debería sentirme la mujer más feliz de la tierra, al lado del hombre más maravilloso que jamás pude encontrar?.
Y es que nada se dá ni se recibe por completo; la soledad es una intrusa que se filtra por rendijas insospechadas y se adueña de mis horas, se apodera de mis sueños y somete mi voluntad.
Recurro a ejercicios de memoria para acercar con recuerdos a aquellos que hoy me hacen falta; algunos, lo sé con certeza, no volverán a mí, no en este mundo; y estan aquellos otros que un día partieron, por esas cosas que llamamos capríchos del destino o cosas de la vida -los términos utilizados no importan- dejándome tan sólo la incertidumbre de no saber cuándo acabará esta tristeza.
Esta semana, sorpresivamente, el clima en Japón sufrió una baja de temperatura, lluvia y tifón incluídos y la niebla, poco usual en este lugar, ensombrece la tarde. En mi corazón tambien llueve; ¿cómo explicarte mi alma,lo que esta lluvia encierra?. Hoy no están lo pajaritos habituales en mi balcón, sólo el ruido de los autos sobre pista mojada; la ciudad no pierde su ritmo, sólo mi corazón parece detenerse por momentos, pero no es un mal físico, es este dolor que me invade a veces... ¿quién dice que Japón es el paraíso?.
Me ví transportada en el tiempo a aquellos días de soledad infantil - a pesar de vivir entre tantas personas-; la soledad es algo muy difícil de manejar cuando se es pequeña y cuando transcurre en una casa donde se vive el día a día y a veces, sólo se sobrevive. No sé como transcurrió la infancia de mis hermanos mayores, cuando aún estaba mamá en casa; sólo tengo relatos fragmentados y algunas vivencias propias que me vienen a la mente como flashes de recuerdos. Trato de rescatar momentos realmente felices y no son muchos, pero al menos, lo intento.
La escuela siempre fué un escape para mí: cuando la mayoría de mis amigas lamentaban la obligación diaria de asistir a clases, yo celebraba la llegada de cada amanecer porque significaba un día más de escuela y trataba siempre de demostrar que mi entusiasmo era verdadero. Estudiaba con ahínco y cada nuevo conocimiento era una fiesta para mi espíritu, mi cuerpo seguía pequeño, pero yo me agrandaba por dentro ... y tenía tantos sueños...
El tiempo pasó y el colegio se acabó en el año 1970, entonces yo pensé que mi destino sería igual que el del resto de mis hermanos, que no pudieron darse el gusto de estudiar una carrera universitaria, a pesar de haber sido excelentes alumnos en el colegio. Pero un par de semanas después de acabar el colegio secundario, recibí la visita de unas condiscípulas, quienes me preguntaron si ya había decidido a qué Universidad postularía ese año y yo me quedé fría, porque no supe qué responder.
Cuando ellas se marcharon, corrí a la chacra, donde estaba papà trabajando en sus rosales y le pregunté qué posibilidades tenía yo de postular a la universidad, él se me quedó mirando muy fijamente y luego dijo con cierta vacilación: -"¿tu quieres ir a la Universidad?"- ; yo le respondí algo esquiva, que si mis amigas lo intentaban... ¿por qué no?.
Él se puso la lampa al hombro y me llevó a casa; ya adentro, me preguntó cuánto necesitaba para postular y siempre recordaré la cifra: 1840 soles. Papá abrió la gaveta del dinero y me entregó dos mil, me dijo que el resto era para el pasaje y los extras que se presentaran en el proceso. Yo cogí felíz el dinero y corrí a casa de mi amiga Nora que vivía en el vecindario, para darle la noticia. En los siguientes días, cogí todos los libros de secundaria que tenía en casa y me puse a estudiar (en esos momentos no tenía idea de la existencia de las llamadas Academias de Preparación, a donde iban a estudiar la mayoría de postulantes, para acceder con mayores probabilidades a los exámenes de admisión, debido supongo, a ese vacío que existe entre la currícula de secundaria y el nivel de conocimiento que deben mostrar los jóvenes que aspiran a una carrera universitaria). Dormía pocas horas porque el tiempo era corto y los libros muchos, y tenía una hermana que se acercaba al menos una vez al día a recordarme que estaba arriesgando inutilmente el dinero de la casa porque tal vez no ingresaría a la facultad y el dinero invertido se perdería en el intento. Recurrí al diazepán para dormir porque el insomnio se volvió recurrente y el stress me consumía. Pero aprobé los exámenes sin dificultad y tuve que enfrentar otra vez a papá, cuando me enteré que luego del ingreso, había que pagar una matrícula antes de empezar las clases y cuyo monto fluctúaba entre los mil y cinco mil soles. Fué entonces que me enteré por mis hermanas, de que aquella primera vez que hablé de la Universidad con mi padre, este buen hombre me había entregado los últimos dos mil soles que poseía y que durante el par de meses que transcurrieron desde entonces, papá había tenido que hacer malabares para sostener a la familia; y entonces comprendí la ira de mi hermana y las presiones a las que fuí sometida entonces. Total, la psicología no estaba de moda entonces y en casa no sabíamos cómo reaccionar ante situaciones extrañas.
Papá contrajo una deuda para que yo pudiera matricularme en la Universidad. Me tocó pagar dos mil quinientos soles, una cantidad bastante considerable para nuestra realidad económica familiar. Ya estando en clases, me enteré que había trabajos de medio tiempo para universitarios y estuve considerando esa posibilidad, pero papá se negó a que lo hiciera. Me dijo que mientras él estuviera vivo, vería la forma de enviarme a estudiar, así que yo cogía mis tres soles diarios para el pasaje de ida y vuelta en el autobús y me iba a la facultad. Pero entonces sucedió: papá murió intempestivamente cuando aún yo no terminaba mis estudios y todo se transtornó para mí. Dejé por un tiempo la Universidad y cuando al cabo de un año quise retomar mis estudios, un "personaje" del Vice-rectorado de la Universidad, cuyo nombre no soy capaz de recordar, me dijo que todos mis documentos de los años anteriores habían "desaparecido" misteriosamente, pero que podrían aparecer a cambio de una fuerte suma de dinero, cantidad que por supuesto, yo no poseía. Eran tiempos de Dictadura Militar,y las Universidades habían perdido su Autonomía Universitaria, los gobernantes de turno tomaron las universidades por la fuerza y no había a donde quejarse. Así terminé mi primera incursiòn en los niveles académicos de una bonita Universidad Nacional.
Cuando pienso en papá, recuerdo cosas como esta historia del ingreso a la Universidad y siento que lo quiero mucho más y que amo su recuerdo, porque aquella vez, pudo decirme simplemente: "NO", pero eligió no hacerlo y prefirió apoyarme y a pesar de ser un campesino rudo,tuvo la suficiente delicadeza de ocultarme la verdadera y difícil situación económica que se vivía en casa por aquellos días. Lamentablemente, no pude cumplir mis sueños, pero eso no minimiza en absoluto lo que él hizo por mí en aquel entonces y siempre tendré tiempo para recordarlo por ese amor que tan callado supo brindar,a su manera. No precisaba de dar abrazos y besos a diario -al final,era un japonés a la antigua-, pero siempre nos amó. El próximo domingo es el día del padre y su tumba está al otro lado del mundo, no podré llevarle flores, pero voy a hacer de cuenta que él está aquí conmigo, para poder decirle: "Felíz Día ,Papá".
miércoles, 16 de mayo de 2012
JOSÈ ERA JUANA
JOSÈ ERA JUANA
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| Hanako y Bunkiku |
Papà tenìa unos 22 o 23 años de edad y trabajaba con mi abuelo en la localidad de Huaral,al norte de Lima.En aquella època,trabajaban de forma independiente una chacra que alquilaron,para sembrar flores y hortalizas y cada dos dìas debìan llevar el producto de su cosecha a Lima,a un lugar conocido como La Parada,en el distrito de La Victoria,que hasta el dìa de hoy,sirve como Mercado Mayorista de Abastos para la capital limeña;pero esta historia tiene como ochenta años y actualmente, existen otros centros mayoristas para los productores que llegan de todas partes del paìs a ofrecer sus cosechas.Al parecer,en aquellos dìas,todos llegaban a La Parada y fuè en esas circunstancias que papà,recorriendo el lugar y curioseando la mercaderìa ajena,reparò en un muchachito esmirriado y pequeño,que ofrecìa muy serio,sus verduras a los noctàmbulos compradores,que andaban siempre a la bùsqueda de los mejores precios del mercado.
Aquel chico tenìa algo extraño que papà no podìa definir,asì que se acercò para verlo de cerca.Estaba vestido con ropas algo holgadas y ceñìa su cabeza con un sombrero de alas anchas que le cubrìan casi la mitad de su cara(algo asì como el sombrero de Pedro Navaja...huy! ).Papà le preguntò :
-¿Còmo te llamas?-
-Josè- ,fuè la respuesta.
-¿De donde vienes?-
-De Pachacàmac-.
Estaba visto que era de los tipos a los que habia que sacarle las palabras por cucharadas. Papà siguiò conversando con Josè por un rato màs sin recibir nada màs que monosìlabos por respuestas hasta que,un poco fastidiado,decidiò regresar a su lugar de ventas.Mi abuelo lo habìa estado observando desde lejos y al acercarse mi padre,le preguntò con picardìa :
-¿Què estabas haciendo por allà?
-Nada,solo querìa saber quien era,pero es un chico extraño,casi introvertido,no sè còmo puede dedicarse a la venta con ese caràcter...
Mi abuelo soltò la risa.-¿es que no lo sabes?.No es un muchacho,es una mujer;se viste de hombre para que no la molesten los impertinentes como tù,jajaja -.
Papà lo mirò asombrado y volviò la vista otra vez hacia Josè.Entonces cayò en la cuenta de que esa figura,oculta con ropas masculinas,era efectivamente la de una mujer.
-Pues no lo entiendo,¿por què hace eso?Acà hay muchas vendedoras y no ocultan su identidad,por què ella se hace llamar Josè?-.
-Porque viaja sòla y tiene miedo de ser atacada si saben que es mujer.Ella viene de una chacra de Pachacàmac,que està muy al sur y viaja por horas en el campo,cuando aùn es de noche;ademàs de hacer un largo trayecto por el desierto,cruzando cerros y en el camino,va encontrando otros chacareros que tambien van a Lima a vender sus verduras y resulta que es la ùnica mujer del grupo.Como comprenderàs,no es seguro para ella,que viaja en burro,y con la "agilidad" que tiene ese animal...,pues,ya sabes,le pueden ocurrir cosas feas,asì que ella aquì es Josè para todos-.
-¿Y tù còmo sabes todo eso? -papà seguìa sin entender por què esa joven hacìa tal cosa.
-Porque conozco a su familia-respondiò el abuelo, -sus padres son japoneses como nosotros,se apellidan Shimabukuro y aquì ,en Perù,todos los japoneses sabemos la vida de cada miembro de la colonia,o al menos,de casi todos- y aquì,los viejos nos enteramos de quien es quien entre los agricultores,sean del sur o del norte.Lo que no nos queda claro es por què viene ella a Lima y no su padre,que serìa lo lògico de suponer.Juana es la hija mayor y sus hermanos son pequeños aùn para hacer ese trabajo...-
-¿Juana?...¿asì se llama?
-En realidad no,su verdadero nombre es Hanako,pero los peruanos la llamaron siempre como Juana;y ahì la tienes : Josè en La Parada,Juana en el vecindario y Hanako en su casa.Suena un poco extraño,pero esa es su vida y al parecer,ella no se hace problemas con la situaciòn que le tocò vivir-.
Al regresar a casa,aùn no se la quitaba de la mente.La historia de esa chica le intrigaba pero...¿era sòlo eso?Esperò con ansiedad el siguiente dìa en que volverìa a Lima para verla y esta vez estaba decidido a no dejar la conversaciòn como la primera vez.Querìa saber màs de ella.
Dos dìas despuès,volviò a verla y le hizo saber que estaba enterado de todo y que no debìa preocuparse mucho porque èl estaba dispuesto a apoyarla si hacìa falta.Ella sonriò complacida y...ahì empezò la historia.
De la amistad al romance,no hubo mucha distancia,y papà aprendiò el camino a Pachacàmac,sòlo que èl era màs pràctico.En sus dìas de descanso (lo que en verdad es una falacia porque en el campo no hay dìas de descanso ya que la hierba sigue creciendo,las verduras se agrandan,las frutas maduran y las flores se abren al sol sin importarles ni el amor ni sus trajines ),pero el abuelo se mostrò comprensivo - y por què no,complacido -con la nueva situaciòn que vivìa su primogènito... y -volviendo al relato anterior- papà aprendiò a viajar en tren a Pachacàmac.
Sì ya lo sè,los jòvenes que leen estas lìneas diràn : ¿de què tren habla esta tìa?Y les dirè que tampoco yo conocì el tren a Pachacamac,pero hubo un tiempo en que me tocò vivir en ese distrito,y no vì el tren pero sì los restos del sendero que bordeaba el cerro por donde estuvieron los rieles,el angosto puente por donde cruzaba el rìo Lurìn y finalmente,la entrada al pueblo de Pachacàmac,màs conocida como La Estaciòn (adivinen por què) .En aquellos tiempos habìa un tren que empezaba su recorrido en la Estaciòn de Desamparados, en Lima y llegaba al pueblo de Pachacàmac,para recoger cosechas,especialmente algodòn,que se producìan en las grandes Haciendas que circundaban al pueblo.( Si quieren saber què fuè de los grandes latifundios de entonces,revisen la historia no muy lejana del Gobierno Militar de los años '60 y La Ley de Reforma Agraria y se daràn por enterados,porque hoy,mi historia es otra).
Papà comenzò a visitar a Hanako en su propia casa y lo que recordaba con mucho cariño de ese tiempo,es que sus pequeños hermanos,le recibìan con grandes muestras de alegrìa.Aunque tal vez la simpatìa se iniciaba a partir de una gran bolsa que portaba èl en cada visita ,con dulces y otras golosinas,especialmente los chocolates que reclamaba la màs pequeñita del clan, mi querida y recordada tìa Kimi, (y pensar que años despuès,serìa ella las que nos visitarìa en casa,premunida de grandes paquetes de golosinas que eran una delicia...si la vida dà vueltas...
No estoy muy segura de los detalles posteriores a esas visitas,pero -segùn el relato de mi padre -mi abuelo,es decir,el padre de Hanako,no estuvo de acuerdo con perder a su vendedora estrella y comenzò a oponerse a la relaciòn que empezaba a surgir entre ellos y mi padre,tomò la gran decisiòn de su vida...y la raptò.Cuando llegaba a este punto de la historia, papà se esmeraba en ponerse muy dramàtico,era algo asì como Paris raptando a Helena,sòlo que a èl,la Guerra de Troya le durò toda la vida,porque su Helena se quedò con èl por siempre.Y la familia se fuè multiplicando...disculpen,la familia se sigue multiplicando;aquì estamos,los Higa,con nuestros fracasos y nuestros triunfos,nuestras alegrìas y nuestras tristezas,con nuestros sueños o nuestras pesadillas,buscando siempre un lugar mejor para los nuestros,recogiendo hoy nuestras raìces para seguir sembrando en la tierra fèrtil de los sueños màs caros,porque nosotros somos lo que fueron nuestros padres y responsables de preservar los valores que ellos sembraron en nosotros.Las nuevas generaciones,nos han de recordar un dìa,esperemos que sea con el mismo amor que hoy, rescato yo los recuerdos de los que me precedieron.La historia es nuestra,pero las piedras del camino,a veces nos desconciertan y nos hace vacilar en nuestro andar.Hoy piso con cuidado,pero piso firme porque sè que atràs alguien està guiando sus pasos con las huellas que dejè en mi camino.
lunes, 16 de abril de 2012
RETAZOS DE HISTORIA
RETAZOS DE HISTORIA
LA DECISIÒN
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| PLAYA DE NAGO,OKINAWA |
Tal fuè el relato que oì de labios de mi padre.Los recuerdos de su vida se iniciaban a partir de esa terrible experiencia y las làgrimas que acompañaban a la historia,anegaban tambien mi alma,porque entonces,hacìa mìo su dolor y papà no era màs papà en ese instante.Era un niño de cuatro años viendo a su madre diluìrse entre las sombras
Aùn no cumplìa los nueve años cuando su padre se embarcò rumbo al Perù.Mi abuelo,Bunei Higa,partiò del puerto de Yokohama el 30 de Enero de 1919 y llegò al Callao el 25 de Marzo del mismo año;el KIYO MARU llevaba 233 inmigrantes destinados a labores agrìcolas en la Hacienda Esquivel,localidad de Huaral,al norte de Lima.(*)(1)
Papà alternò entonces su vida entre la escuela y las ocupaciones agrìcolas en los terrenos de la familia en Nago,Okinawa,esperando el retorno de su padre,pero la ausencia se prolongò por casi diez años.Y tal vez es ese vacìo inmenso que nos invade a veces,o quizàs simplemente,el momento del cambio llegò a su vida.Lo cierto es que un dìa,sentado a la orilla del mar,tomò una decisiòn.
Papà tenìa una joven novia (¿quince...dieciseis años...? ).Nunca mencionò su nombre,pero sì que fuè ella la primera en saberlo.
Pero la idea fuè tomando forma en su pensamiento y conversò con sus abuelos.Los ancianos veìan consternados repetirse la historia.Primero el hijo,ahora el nieto,partiendo a ese lejano paìs del que nada sabìan...PERÙ...? Què extraños embrujos retenìan a los hijos de Okinawa en esas tierras? , ¿por què no volvìan?
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| El bisabuelo |
--No olvidemos encargarle otra vez que hable con su padre,cuando lo encuentre allà....Sì,debe saber que aùn le estamos esperando...
Al amanecer,sòlo uno de los ancianos contemplò el nuevo dìa.
EL VIAJE
De los trentaicinco inmigrantes,Bunkiku,con tan sòlo diecisiete años,resulta ser el màs joven de los pasajeros que abordaron el BOKUYO MARU en el Puerto de Yokohama;la aventura habìa empezado.El viaje se le hizo largo y tedioso,pero por suerte,pronto se acostumbrò al vaiven del mar.Al acercarse a costas americanas,los pasajeros fueron informados de que el barco harìa un breve parèntesis en el Puerto de San Francisco,Ca. y por fortuna recibieron permiso para desembarcar por unas horas.De la monotonìa del paisaje marino,papà ingresò a la voràgine del bullicioso Barrio Chino.Siempre que recordaba este pasaje de su vida,no podìa dejar de mencionar su incomodidad al descubrir que el ùnico traje occidental que poseìa,le quedaba pequeño pues habìa crecido unos centìmetros durante el viaje y tuvo que soportar las bromas de otros pasajeros.Pero pienso que en el fondo no le importaba mucho pues al final,sus ojos se iluminaban cuando nos hablaba de esa primera incursiòn en tierra americana.
Bunkiku inclina el cuerpo al despedirse de los nuevos amigos que adquiriò durante el viaje y mira por ùltima vez al BOKUYO MARU.Papà no sabe que cuarentaicinco años despuès muchos de aquellos compañeros de viaje,llegaràn a casa y le brindaràn el ùltimo adiòs frente al "Butsudan" (*)(2) familiar. y yo escucharè sus ancianas voces decir : "yo lleguè con tu padre en el mismo barco...",..."yo conocì a tu papà hace muchos años...",..."yo lo encontrè en tales o cuales circunstancias...". Y en mi natural y doloroso aturdimiento,solo verè rostros anònimos sin poder comprender por què tambien les duele la muerte de papà; solo al transcurrir los años ,entenderè su dolor.
LA NUEVA PATRIA
Lo que tengo de los primeros años de papà y el abuelo,son tan sòlo retazos de historia que fuì armando como un rompecabezas,con los relatos que,ya anciano,me brindò mi padre.
Por èl supe de las largas jornadas de trabajo en los campos agrìcolas,de la lenta adaptaciòn de los japoneses a un medio tan distinto al suyo.No puedo dejar de hacer paralelos entre las vivencias de mi padre en el Perù y las que me tocò a mì,experimentar en Japòn.Pero me siento empequeñecida cuando recuerdo mis propias frustraciones en tierras japonesas y me pregunto,¿còmo hizo papà para sobrellevar tantas dificultades en un paìs donde todo le era extraño?.Mi ascendencia japonesa me fuè de alguna utilidad para enfrentar problemas,cuando el fenòmeno "dekasegui " envolviò mi vida ; papà no tuvo esa ventaja.
A veces miro el rostro de mi hijo y trato de adivinar en èl,la mirada expectante de mi padre al descender del barco...¿Què sentìa aquel joven inmigrante,mientras daba el primer paso en territorio peruano?,¿què sueños,que ilusiones se albergaban dentro de èl?.Recurro a las viejas fotografìas y le pregunto en silencio,pero ya es tarde para obtener alguna respuesta.
Como muchos inmigrantes que cruzan ocèanos en busca de mejores oportunidades en la vida,papà pensò que en pocos años volverìa a la quietud de su terruño y como muchos inmigrantes -repito -,descubriò un dìa que la Patria se ampliaba en su corazòn y las fronteras se volvìan lìneas difusas en los mapas polìticos de su propia existencia.
La Patria adoptiva le diò la oportunidad de encontrar a la mujer amada,la ùnica,la eterna.Hanako,mi madre,tenìa un poco màs de veinte años cuando conociò a papà;el resto,es historia.Los hijos fueron llegando uno a uno,como frutos cosechados en las fèrtiles tierras del amor : Bunichi,Fumiyoshi,Bunjiro,Kikuko,Bunzo,Emiko,Hideko,Akemi,Katsumi,Teresa,Luis y Bungorò...hmmm...Entonces papà comprendiò que no habrìa retorno.
A VECES...LA NOSTALGIA.
La escena se repite una y otra vez en mi memoria : es de noche y en el comedor,papà està sentado en su silla favorita(yo la llamaba en secreto "el trono del rey") ,con un cigarrillo encendido y una humeante taza de cafè ante èl,mirando a travès de la puerta siempre abierta - como una permanente invitaciòn a los amigos que ,con los años.fueron dejando de venir - y sus ojos,fijos en un punto lejano mirando...¿què?.A veces yo seguìa su triste mirada y sòlo veìa sombras danzando entre los àrboles que rodeaban la casa,como fantasmas acechando sus secretos pensamientos y la infinita nostalgia que le dejò la muerte de mamà.Ella nos dejò la mañana del 22 de diciembre de 1962,tenìa 48 años de edad.El abuelo Bunei falleciò en Octubre del año siguiente.
Yo me sentaba frente a èl,a veces por solidaridad,a veces por llenar mi propio vacìo y a la tenue luz de una làmpara alimentada por gas de querosene,papà me ofrecìa sus relatos del pasado,sus sueños,sus tristezas.A veces,los recuerdos iluminaban su rostro;a veces,tambien lloraba; y yo tenìa ganas de abrazarlo y decirle cuanto lo amaba,pero las demostraciones de afecto no eran parte de nuestras costumbres.Los japoneses como èl,se incomodaban ante un abrazo o un simple rozar de las manos.Era,lo que los jòvenes llamàbamos "un tìpico japonès".Entonces,el mirarlo con mucha atenciòn y silencioso respeto,era la mejor manera de decirle : "cuenta conmigo papà".
LA VALÌA DE UN HOMBRE
Las personas suelen tener,de acuerdo a las circunstancias que les rodeen,una escala de valores que rigen sus vidas o por lo menos,influyen en sus acciones.Papà muriò cuando yo contaba con veinte años de edad y aunque las brumas del tiempo y las propias y actuales vivencias,oscurezcan algunos recuerdos,èl sigue como antes,rigiendo mi vida,como un escudo que me protege de las miserias mentales de algunos y de la mezquindad perversa de otros.
Papà solìa decir que la base de la correcta conducta humana,estriba en la HONRADEZ.Y si te sabes honrado,todos los mandamientos,cristianos o no,se pueden cumplir a cabalidad.
Porque el hombre honrado ama a su Dios,cumple sus preceptos y respeta a sus semejantes.No miente ,pues el que miente roba blancura a su alma y esquilma la fè de la gente.Y el hombre honrado guarda la casa en amorosa lealtad a sus seres queridos y no les roba el amor que les corresponde por derecho.Y tan ladròn es el que roba un cèntimo como el que roba un millòn.Y tampoco es honrado el ocioso porque roba tiempo a quien le confìa una labor y cobra sin merecimiento.
Pienso ahora que toda su doctrina sobre la honradez fuè,màs que palabras hechas,un ESTILO DE VIDA en èl y fuè ademàs,la fortaleza que nos construyò para lo que nos tocara vivir,cuando èl ya no se encontrara con nosotros.
LA AUSENCIA
Mi padre falleciò el 31 de Mayo de 1973,cuando contaba con 63 años de edad,sorprendièndonos, por la fortaleza fìsica que habìa mostrado hasta entonces y que nosotros - ¡pobres ilùsos! - creìamos eterna.
Yo me quedè con mil preguntas guardadas y con un dolor que no cesa.Y en esta calurosa madrugada de un verano japonès,acaricio el "tatami" (*)(3) de mi habitaciòn para recordar que estoy aquì,en la Patria de mi padre.Afuera llueve a càntaros.pero los truenos ya no me sobresaltan como antes.Las tormentas van quedando atràs..
(*)(1)= En la Direcciòn de Archivo Republicano,Fondo Ministerio de Relaciones Exteriores-Registro de inmigrantes,Libro N' 41,Folio N' 46,se registra la inscripciòn del abuelo,a su llegada a la Repùblica del Perù.
(')(2)=Butsudan_____Altar que se coloca en la casa para rendir culto a las personas fallecidas de la familia.
(')(3)=Tatami_______Piso de paja tejida que se coloca en las casa japonesas.
Publicadas por
HigaKatsumi
a la/s
7:09:00 a. m.
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Etiquetas:
DIÀLOGOS CON PAPÀ,
MONÒLOGO
miércoles, 4 de abril de 2012
TESTIMONIO ...DESDE JAPÒN Parte 2
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| Hanako y Bunkiku Higa,mamà y papà |
TESTIMONIO...DESDE JAPÒN Parte 2
Tenìa papà diecisiete años cuando hizo felìz su anuncio:
-Me voy al Perù a buscar a mi papà -.Habìan transcurrido diez años ya. Sus abuelos entristecieron pero fueron terminantes:
-Si te vàs, encuentra a tu padre y quèdate si quieres, pero dile al ingrato de nuestro hijo que vuelva a vernos -. Papà se quedò y el abuelo tampoco regresò.
Papà comprò su primer traje occidental y se embarcò en una aventura que habrìa de transformar el resto de su existencia. Cuando el barco en el que viajaba se detuvo en la ciudad de San Francisco, Ca., papà observò con tristeza que habìa crecido en el camino y que el pantalòn de su ùnico traje,dejaba lucir sus tobillos, pero elevando dignamente su mirada, por unas horas puso pie en tierra americana antes de proseguir viaje al Perù.
Con algunas dificultades, dado que desconocìa totalmente el idioma español, logrò ubicar al fin a su padre, quien se desempeñaba como peòn de una hacienda en las afueras de Lima. Papà se quedò con èl y unos años despuès, conociò a quien serìa su compañera para toda la vida. Mamà era hija de inmigrantes japoneses, llegados dos dècadas atràs con una suerte de trabajo que, por aquel entonces, tenìa un sistema de semiesclavitud.
- Japonès bruto, ¿por què no entiendes,carajo?-, y el làtigo restallaba. Pero el japonès no era bruto, aùn no habìa tenido tiempo de aprender el castellano. En medio de esa violencia naciò mamà y los abuelos huyeron de la ira del patròn. Y en ese ir y venir de los inmigrantes japoneses, papà y mamà se encontraron. Papà tenìa cuarentaitres años y mamà trentainueve cuando yo nacì; fuì la novena de doce hijos... nada especial.
Papà amaba la geografìa. A veces pienso que aprendiò a leer en español para tener acceso al mundo a travès de los libros que estaban a su alcance. Recuerdo especialmente,de mis años de estudiante, un Atlas Ilustrado, muy desgastado a fuerza de darle contìnuo uso.
-Katsumi, busca el mapa de Japòn... ¿ya lo encontraste?
-Sì papà, aquì està.
-¿Ves esos puntitos pequeños al oeste?, es mi tierra, allì nacì yo-. De pronto saltaba a Europa:
-Mira el mapa, ¿ves esos espacios que tienen otros colores?. Hay paìses muy pequeños: aquì està Andorra, aquì està Sarre, èste es Mònaco,...-. ¡Cuànto viajè con papà sin salir del pequeño comedor que albergaba nuestras conversaciones de sobremesa!. ¡Cuàntos sueños sembrò en mi alma!. Por èl aprendì que el mundo era màs grande que el estrecho espacio por el que transcurrìa hasta entonces, mi vida.
Papà tambien me mostrò el mundo a travès del periòdico. Fingìa cansancio en los ojos para sugerirme, muy sutilmente, que le leyera algùn artìculo de interès; lo gracioso era que todos los temas eran de interès para èl. De tal modo, iniciaba la lectura del diario en la primera pàgina, proseguìa con el editorial del dìa, me informaba del acontecer nacional e internacional (polìtica incluida), terminando en las pàginas deportivas. Y por supuesto, nos divertìamos con las pàginas de amenidades y hasta veìamos los avisos comerciales -aunque no pudieramos comprar nada- porque siempre habìa lugar para los sueños.
Mira papà, aquì venden una casa de dos plantas con piscina incluìda...-
-Si ... algùn dìa ... tal vez...-
-Esta agencia de viajes ofrece un paquete econòmico...-
-Si, algun dìa voy a regresar a okinawa para visitar a la familia...-
Papà me enseñò a amar los libros y a travès de ellos, me mostrò el Universo. Mamà muriò cuando yo tenìa nueve años y mi adolescencia girò alrededor de papà. Tenìa dieciocho años cuando, ya en la universidad, el profesor de Lengua, mi querido maestro Valderrama, me reprochò el no haber aprovechado hasta esos momentos, todo el legado cultural viviente que poseía mi padre.
-Si usted señorita, no aprende ahora lo que su padre le puede enseñar, mañana lo va a lamentar-.
Entonces me lancè en una loca carrera por aprender màs de èl y el sexagenario japonès se entusiasmò y dejando volar su imaginaciòn, me transportò a mundos increìbles.
Aùn ahora, veinticinco años despuès de su muerte, recordando nuestras interminables conversaciones, me parece que èl fuè, a su modo, un viajero incansable en las alas de los sueños y que de una u otra manera, sì logrò volver a la Okinawa de su juventud. Tal vez ahora mismo està aquì observàndome, con esa mirada traviesa que ponìa cuando se sentìa en su elemento :
-Pero, ¿què haces aquì, tan lejos de tu Patria?, ¿no te dije que tu eres peruana?, ¿què haces en tierra extraña?-
-No es tierra extraña, papà. Tù me enseñaste a conocerla. No es el mismo paìs que tù dejaste. La guerra lo cambiò. Pero es tu Patria y yo aprendì a amarla. Con todas las dificultades que tenga por mi poco conocimiento del idioma japonès, yo tengo una ventaja. Soy tu hija.
Continuarà...
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martes, 3 de abril de 2012
TESTIMONIO...DESDE JAPÒN. Parte 1
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| PAPÀ Y YO,1961 |
TESTIMONIO...DESDE JAPÒN... Parte 1
Estaba próxima a cumplir los siete años cuando papá decidió que era tiempo de que fuera a la escuela a recibir una instrucción formal -ya antes había aprendido por mi cuenta a escribir, leer, sumar y restar- y entonces supe que había más para ver y conocer de este mundo y ¡oh sorpresa!,el mundo era más grande que aquel terreno tapiado con pocas habitaciones para la gente,pero con mucho espacio para centenares de gallinas que - según supe después - era el medio del que disponía papá para sufragar los gastos de su numerosa prole.
Y en aquel año,sufrí el primer "choque de culturas". Las espontáneas risas de mis compañeras de aula me despertaron a una realidad: no hablaba igual que ellas. Mi lenguaje tenía una extraña mezcla de español, japonés y hasta un poco del dialecto de Okinawa. Papá y el abuelo no podían evitar el uso de su lengua nativa en las conversaciones cotidianas y mamá dominaba el japonés a la perfección, pero hay cosas que tarde o temprano se aprenden... y yo aprendì la diferencia.
Unos años después pregunté a papá: -¿Por qué no me envías a una escuela japonesa para aprender el idioma de los mayores?- y él me respondió :
-Tú naciste en Perú, tú peruana, tú nunca va a Japón; "apurende"castellano porque tú vive en Perú y no necesita saber japonés -.
¡Qué ironía!. Papá nunca pudo volver a su Patria, pero hoy escribo estas líneas en el silencio habitual de una madrugada japonesa, a miles de kilòmetros de mi amada Patria, con un inmenso océano de por medio y volviendo a sentir nuevamente el "choque de culturas": ahora son japoneses los que se ríen de mi poco conocimiento de su idioma.
Papá nació en la ciudad costera de Nago, Okinawa, luego de un accidentado romance entre los abuelos que acabó en la entrega del niño a la casa paterna, cuando él contaba con tan sólo cuatro años de edad. Su padre formò una nueva familia y poco tiempo despuès, se embarcò provisto de un "promisorio" contrato de trabajo al lejano Perù, dejando al pequeño en manos de su madrastra quien, no obstante ser una mujer de buen temperamento, no pudo ser jamás la madre que el destino le arrebató de su vida.
Papá tenía nueve años cuando un suceso local conmocionó al vecindario. Había sido cazado en las inmediaciones, un cerdo salvaje de tamaño descomunal -papá lo describía como una especie de jabalí-. Los cazadores pertenecían a un barrio que papá evitaba visitar porque sabía que su madre aún tenía parientes allí.
Sin embargo, más pudo la curiosidad infantil y fue, acompañado por sus vecinos, al lugar donde se encontraba el animal cazado. Quedó tan impresionado, mirando aquel gigantesco cerdo, que no se percató de la presencia de algunas personas que, reconociéndole, se acercaron a él y antes de que pudiera evitarlo, fue cogido por uno de ellos, quien rapidamente lo introdujo en una de las casa del lugar y lo encerró.
La habitación se encontraba en penumbras, pero el niño pudo distinguir la silueta de una mujer que fuè hacia èl y abrazándole con fuerza, murmuró:... -Bunkiku chan...-; de pronto, en medio de su confusión, él comprendió que esa mujer era su madre. Todo el dolor y la rabia, acumulados por años afloraron en segundos y rechazándola le espetó :
-Tú no eres mi madre, tú me entregaste a mi padre ; si tú no me criaste, ya no eres mi mamá -.
Salió de aquella habitación y corrió a refugiarse en su casa. Nunca más la vió.
Continuarà
....
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